Reforma energética y emprender en energías. Parte II: Electricidad

Como anunciamos en la primera entrada de esta temática la pasada semana, la mentada Reforma Energética se componía a su vez de dos grandes rubros o “materias”: hidrocarburos y electricidad. Tras desglosar la primera materia en la entrada anterior, en este artículo analizaremos cómo funciona la industria eléctrica en México, qué supuso la reforma energética y qué oportunidades presenta en la actualidad.

Lo primero que conviene aclarar es que, a pesar de la Reforma Energética, la electricidad se mantiene como un servicio público indispensable que descansa, fundamentalmente, sobre los hombros de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Al igual que Pemex, la Comisión Federal pasó de ser una “paraestatal” a ser una Empresa productiva del Estado, que además de un cambio de nombre supuso nuevas exigencias y cambios en su modelo de gobierno y operación.

Gracias a las reformas y esquemas de 1992 y 2008, CFE ya no tenía el monopolio de la generación eléctrica.

Ese mercado eléctrico aún con carácter de derecho fundamental supone que, en materia de electricidad, el cambio es más suave que en hidrocarburos. No sólo porque aún no se tiene un mercado abierto como, por ejemplo, Estados Unidos, sino que además ya son varias las reformas en la industria eléctrica en la historia de México, frente a una industria de hidrocarburos que se prácticamente presentaba sin cambios en regulaciones desde Lázaro Cárdenas. En especial, gracias a las reformas de 1992 y 2008, ya existían una serie de esquemas como:

  • El autoabastecedor, que produce para sí mismo o para un grupo de socios, para satisfacer necesidades eléctricas propias.

  • El cogenerador, que se autoabastece no sólo de energía eléctrica sino también de térmica excedente al transformar mediante combustión.

  • El pequeño productor, que puede suministrar electricidad a CFE, a industrias menores de 1 MW y a comunidades rurales o aisladas, y que está limitado a 30 MW.

  • El productor independiente de energía, que puede suministrar electricidad a CFE o exportarla, con capacidades superiores a 30 MW.

Estos esquemas ya habían liberado a CFE de la responsabilidad del abasto por generación de electricidad, y ésta mantenía un monopolio en transmisión, distribución y comercialización de la electricidad.

A través de la Reforma Energética en materia de electricidad, podemos decir que se buscó cumplir con dos grandes objetivos:

  1. Eliminar el monopolio de CFE en la comercialización de la electricidad sin afectar que el acceso a ésta sea un derecho fundamental de los mexicanos.

  2. Fomentar la inversión y uso de energías renovables para generar electricidad, así como la eficiencia energética.

Las empresas instaladas en México deben ahora considerar el gasto en electricidad un elemento estratégico y controlable
— Reporte PwC Strategy

A diferencia de los hidrocarburos, esta reforma presentó mejores resultados en menor tiempo, como la disminución de precios de la electricidad en el sector industrial o el enorme avance de las renovables (con inversión privada) en el país, habiendo aumentado la capacidad solar y eólica construida en México en un 170% a noviembre de 2017.

Mercado Eléctrico

Al liberalizar, aunque parcialmente, la comercialización de la electricidad, fue necesario la creación e implementación de un mercado, con la particularidad de que la electricidad es un activo que se transporta y consume de manera inmediata, difícilmente almacenable. A tal efecto, se creó el CENACE (Centro Nacional de Control de Energía) un organismo público descentralizado para operar dicho mercado y permitir el acceso a una red de transmisión y distribución aún monopolizada y nacionalizada. El esquema es el siguiente:

Operación y actores del mercado eléctrico.

Operación y actores del mercado eléctrico.

Como vemos, la regulación distingue entre dos tipos de usuarios o consumidores de electricidad. Un Usuario Calificado es aquel gran consumidor que tiene una demanda contratada superior a 1 MW y que solicita pertenecer a dicho régimen. Estos usuarios, que suponen un pequeño porcentaje de los contratos de electricidad pero la mayoría de su facturación, tienen entonces un abanico de posibilidades para abaratar sus costes de electricidad, los cuales repercuten en sus márgenes y generación de riqueza.

Certificados de Energías Limpias

Para buscar el cumplimiento del segundo objetivo de la reforma, el principal vehículo creado en la reforma fueron los CEL. Estos certificados aplican para todos los actores que accedan de manera directa al mercado eléctrico mayorista (suministradores, incluida CFE, y usuarios calificados), así como aquellos grandes generadores que estén en régimen de Auto Abasto (es decir, que produzcan su propia electricidad).

Un CEL se obtiene por cada MWh de energías limpias que se genere, y debe cumplirse con una meta mínima de CEL que va aumentando año con año, comenzando con un 5% en 2018:

Metas anuales de CEL a cumplir

Fuente: Secretaría de Energía

Esto significa que el 100% de los contratos y facturación de la electricidad en México deberá cumplir con CELs, ya sea porque cumple con las metas de generación limpia o porque los adquiere a alguien que sobrepase dichas metas. Los CELs no tienen un precio fijo, sino que operan en función a oferta y demanda en un mercado liberalizado.

Oportunidades de negocio

Es evidente que una vez entendidos los objetivos de la reforma en materia de electricidad, es fácil intuir hacia dónde pueden generarse oportunidades de negocio. En Traccel nos centraremos en los menos obvios:

  • A pesar de que los Usuarios Calificados pueden acceder directamente al Mercado Eléctrico Mayorista, la complejidad que éste encierra facilita la aparición de intermediarios y asesores. Es una oportunidad que requiere poco capital, ya que no se necesita infraestructura ni de generación, comprando la energía en el mercado, ni de distribución, ya que sigue siendo la responsable CFE. Además, como apunta EY en su estudio de 2016, entran factores estratégicos como mitigación de riesgos e inversión en suministro propio donde la asesoría especializada adquiere un alto valor agregado.

  • La liberalización parcial del mercado hace que CFE traspase los costes de competir por los Usuarios Calificados a los Usuarios Básicos, principalmente residencias y comercios, que son los únicos que permanecen “cautivos”. Esto significa que la eficiencia y ahorro energético cobrará mucha importancia en estos usuarios, que apreciarán cualquier tipo de ayuda.

  • Los Certificados de Energías Limpias se comprobaron como un enorme estímulo para las renovables, pero más allá de la inversión existen oportunidades al ser un mercado líquido e innovador. Existe, por ejemplo, la posibilidad de certificarse como Entidad Voluntaria sin ser ninguno de los actores previamente mencionados, con la única intención de operar en la compraventa de Certificados.

Como conclusión, podemos decir que, al liberalizar la comercialización a grandes consumidores, las empresas instaladas en México deben ahora considerar el gasto en electricidad un elemento estratégico y controlable, como detalla este estudio de PwC. Esto y el desarrollo de una economía y sector eléctrico sofisticado nos hace recomendar atención hacia él, no sólo de empresas especializadas sino de financieras, consultoras de estrategia y operaciones o empresas del sector digital.

amplitude.getInstance().logEvent('EVENT_NAME_HERE');